es muy difícil conocer qué ocurre detrás de las rejas de una prisión, ya que las instituciones penitenciarias son probablemente los centros más inescrutables del mundo, incluso en los países desarrollados. Y de entre todo lo que allí acontece, lo más complicado es averiguar qué ocurre con los casos de abusos sexuales.
es muy poco probable que un preso que está siendo abusado delate a sus agresores si no las tiene todas consigo en que su situación va a mejorar. Sólo hay una cosa peor que haberse convertido en el juguete sexual de parte de la cárcel: ser un chivato, para los que hay reservado un trato aún más especial.
siete reclusas de la prisión de Brieva denunciaron haber sido forzadas por varios funcionarios de prisiones; en 2013 un funcionario de prisiones fue condenado por abusos a dos presos. Sin embargo, es más difícil ser escuchado, no digamos ya salir bien parado, cuando se acusa a otros presos.
Estados Unidos no es el único país donde se está pidiendo una reforma de las condiciones de los presos: en Inglaterra, la Liga Howard para la Reforma Penal ha animado a realizar de forma urgente una investigación sobre el sexo entre rejas y las condiciones en que se lleva a cabo.
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